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Las calles agitadas de Tenochtitlán , donde la noche nunca duerme y las luces parpadean con un brillo inquietante. Entre Garibaldi y Guerrero, un hombre corre con la urgencia de quien huye de sí mismo, perdido en un caos que lo persigue a cada paso.
El Venado, un hombre de 36 años, Wirrarica, de Jalisco. Dealer, sicario y madrina, atrapado en un ciclo destructivo de drogas, violencia y un estilo de vida que lo consume. Vive al filo de su propio abismo, con la paranoia y la neurosis como sus constantes compañeras, corriendo por las calles de la mancha de asfalto sin rumbo ni esperanza.
El Venado, se mueve rápido, siempre apurado, siempre perseguido. los caminos de la vida lo desviaron hacia la gran Trampa, donde encontró su lugar entre las sombras. Dealer, sicario, y madrina, su vida es una danza peligrosa entre el poder y la autodestrucción. Su corazón enfermo late con furia, lleno de desdén y vacío, mientras sus pasos lo llevan por las esquinas más oscuras de Tenochtitlán.
El Venado es adicto a la adrenalina de la noche, a la coca, al trompo, y a la uña que le ofrecen un falso consuelo en un mundo donde todo se siente vacío. Corriendo malherido y sin rumbo, se sumerge en un abismo donde las mujeres ajenas son su tentación y su maldición. En sus ojos, reflejan la sombra de un monstruo que no puede escapar, un ser atrapado entre el deseo y la culpa, buscando siempre más pero encontrando menos.
Las luces de la ciudad no le ofrecen refugio, solo más sombras que lo acechan. La paranoia se alimenta de cada sonido, de cada rincón, y su mente nunca encuentra paz. Es un hombre atrapado en un ciclo de angustia y llanto, con el dinero en los bolsillos pero el alma vacía. Cada billete que toca es una cadena que lo amarra más fuerte a su propio infierno, a un destino sellado junto a Satanás, que lo acompaña en su descenso.
Su corazón enfermo late al ritmo de la muerte, y en cada esquina siente el arrullo de la Parca que lo espera. Su refugio está en las noches frías de La Guerrero, donde la neurosis lo consume y la paranoia lo droga, envolviéndolo en una batalla interna que parece no tener fin. Corre, corre, sin saber por qué, buscando en cada esquina una respuesta que nunca llega, atrapado en un ciclo interminable de muerte, dolor y horror.
Su vVida es Alma Rota
que lucha contra sí misma,
en un mundo que no ofrece
solución menos salvación…
SOLO
CONTRA
SI
MISMO





