© Brighteon.com All Rights Reserved. All content posted on this site is commentary or opinion and is protected under Free Speech. Brighteon is not responsible for comments and content uploaded by our users.
Desnuda y cruda realidad de "los heroes anti agendas globalistas" que el activismo hoy aplaude. ¿Hacia donde marchamos con este fanatismo ciego que nos lleva a hacer la vista gorda frente a ficciones y falsedades, a aplaudir circos y apariencias para mantener un semblante de lucha por una noble causa, y a, mientras tanto, ignorar los hechos y su efectiva realidad que nos permitiría, de forma eficiente y contundente, dar buen cause a esta lucha por nuestra libertad, seguridad y dignidad? ¿Por qué nuestros grandes popes del activismo científico no tienen en cuenta que nos están enfermando y mermando, precisamente, con estrategias multifactoriales desde grafeno, nanotecnología y material genético hasta irradiación por satélite y ondas escalares?
Nosotros, como colectivo, ¿somos dignos de esta ansiada libertad en un entorno social de respeto y bienestar? ¿O, acaso nos merecemos el control, abuso, explotación, destrucción y exterminio que estas agendas globalistas están imponiendo e impartiendo sobre el colectivo humano ya que seguimos en completa sintonía con la farsa, la apariencia, el cortoplacismo, la conveniencia, el qué dirán, los "clubes de amigos", la cobardía, y el prevalecer nuestra aparente comodidad por sobre lo que es simplemente necesario hacer para ser coherentes con lo que decimos que queremos alcanzar?
Idolatramos fanáticamente cartones pintados como la Biotecnóloga Lorena Diblasi que distorcionan, difaman, generan campañas de propaganda promoviendo peligrosas y fanáticas tendencias, perpetúan el conflicto, la división, las narrativas falsas o incompletas por estar basadas en verdades a medias, mientras ignoramos y nos evadimos del confrontar nuestra cruda realidad y los sobrados elementos que nos permiten, hoy, ser contundentes y decisivos en traer esta lucha a buen puerto y fin.
Vivimos en una ficción aceptada y la misma tiene un precio del cual no paramos de quejarnos y, sin embargo, seguimos mayormente negándonos en nuestro accionar a ser coherentes y consecuentes con aquello de lo que nos quejamos. Nos sobran verdades por demás contundentes para ponerle fin a estas nefastas agendas globalistas las cuales existen por que nosotros mismos hemos creado las condiciones para su germinación, crecimiento y prevalencia. ¿Por que nos seguimos negando a confrontar la realidad por lo que es y, en su lugar, elegimos fanatizarnos con narrativas fraudulentas que nos llevan cada vez más cerca del precipicio? ¿Cuánto más bajo hemos de caer?





